Para un Nuevo comienzo…

…en nuestra vocación de hermanos

Para un nuevo comienzo como Hermanitos de María, místicos y profetas de un nuevo mundo, creemos que:

  • Tenemos que ahondar nuestra experiencia de Dios en el encuentro personal con El y en la vida cotidiana, para convertirnos en sus testigos apasionados, con una vida plena y feliz.
  • Estamos invitados a ser creadores de hogar, generando relaciones auténticas que nos permitan construir puentes entre nosotros y con la gente con la que estamos en contacto.
  • Debemos abrazar un estilo de vida sencillo, y experimentar nuestra vulnerabilidad como un lugar de fecundidad y de libertad.
  • Nuestra vocación implica una disponibilidad global en nuestra familia mundial, comprometiéndonos en la transformación del mundo, al lado de los pobres, especialmente los niños y jóvenes.
  • Ser hermanos nos llama a ser signos de humanidad plena, lo que implica sanar las heridas de nuestra vida, promover la dignidad de cada persona y cuidar nuestra casa común.

Por ello, sugerimos que:

  • Las unidades administrativas hagan un programa para reavivar la espiritualidad y la experiencia de Dios, para que sean más unificadora y más apostólica, a nivel personal y comunitario.
  • Impulsemos una profunda renovación de nuestra vida comunitaria, compartiendo lo mejor de nosotros, superando el individualismo, creando relaciones sanas, aumentando los tiempos y espacios en común… y abriendo las puertas a las personas de nuestro entorno y a la interculturalidad para construir una iglesia de rostro mariano.
  • Todas las comunidades, provincias y el Instituto hagan un discernimiento sobre su sencillez de vida y cercanía a los pobres, que nos lleve a actuaciones concretas, saliendo de nuestra zona de confort.
  • Nos comprometamos personal y comunitariamente a estar más presentes entre los jóvenes, acompañándolos con propuestas vocacionales proactivas y renovando nuestros planes de acción vocacional.
  • Reformemos nuestros procesos de formación inicial y permanente y ofrezcamos a nivel de Instituto o de unidad administrativa nuevos itinerarios para cuidar nuestra vocación de hermanos: acompañamiento, atención a la situación y etapa vital de cada hermano.

…en nuestra misión

Para un nuevo comienzo, como Maristas de Champagnat, comprometidos en la misión evangelizadora y educativa, creemos:

  • En el cultivo de la interioridad, que da sentido a la vida, y de la fraternidad como signo profético en un mundo turbulento.
  • En nuestra misión evangelizadora, que nos urge a responder al clamor de niños y jóvenes de forma nueva y creativa para hoy.
  • En nuestra presencia comprometida, preferencial y coherente entre los niños y jóvenes en las periferias geográficas y existenciales.
  • En la promoción, protección y defensa de los derechos de los niños y jóvenes, y en su empoderamiento como agentes de transformación.
  • En la urgencia de cambiar el modo en que vivimos basados en una ecología integral (Laudato Si’, cap. IV).

Por ello, sugerimos:

  • Promover la cultura del encuentro (Evangelii Gaudium, 220) a través de programas y experiencias significativas de encuentro con Dios, con uno mismo y con los demás, estableciendo relaciones sencillas, donde todos somos valorados y escuchados.
  • Evaluar y ajustar nuestra misión de evangelización en el contexto de las realidades emergentes.
  • Construir redes de misión marista a nivel de las unidades administrativas, las regiones y la administración general, que favorezcan la innovación y la renovación de nuestra educación y evangelización.
  • Colaborar con otras religiones o confesiones cristianas, y también con instituciones eclesiales y civiles, para dar una respuesta inclusiva e integrada a los gritos de los niños y jóvenes de hoy.
  • Identificar aquellos que son excluidos y desplazados (migrantes, refugiados…)  hacernos presentes entre ellos y apostar decididamente por defender su dignidad y buscar su inclusión.
  • Implementar de manera decidida y proactiva políticas de protección de la infancia contra todo tipo de abuso, en coherencia con los acuerdos internacionales que defienden los derechos de los niños y jóvenes.
  • Desarrollar iniciativas de empoderamiento de los niños y jóvenes en todas las realidades de misión.
  • Crear una conciencia ecológica integral en todas nuestras comunidades y las diferentes áreas de la misión y desarrollar políticas en todos los niveles del Instituto que fortalezcan nuestro compromiso con el cuidado de nuestra casa común.

…como Maristas de Champagnat

Para un nuevo comienzo creemos que:

  • El futuro del carisma estará basado en una comunión de Maristas plenamente comprometidos.
  • Como familia carismática deberíamos caminar unidos, respetando la diversidad del mundo marista.
  • Todos los maristas compartimos la responsabilidad de la vida y misión maristas.
  • Necesitamos nuevas estructuras y procesos que reconozcan y apoyen nuestros distintos caminos vocacionales como Maristas.

Por ello, sugerimos que:

  • Las unidades administrativas disciernan, propicien y acompañen formas concretas de promover la comunión como Maristas
  • Cada unidad administrativa tenga un plan para promover las diferentes maneras de vivir la vida marista, incluyendo estrategias adecuadas para la formación, el acompañamiento y la vinculación, tomando en cuenta el documento En torno a la misma mesa, y otros como Ser laico marista y Proyecto de vida en fraternidad (Movimiento Champagnat de la Familia Marista)*.
  • En todos los niveles de gobierno se pongan en marcha y/o se fortalezcan estructuras donde todos los maristas compartan el liderazgo y la responsabilidad en la vida y misión.
  • Se creen itinerarios que respondan a la realidad de cada país, y se acompañe a las unidades administrativas para que compartan entre sí la variedad de experiencias que existen en el mundo marista.

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* El documento En torno a la misma mesa – La vocación de los laicos maristas de Champagnat fue publicado en junio de 2009. Otros dos documentos: Ser laico marista y Proyecto de vida en fraternidad (Movimiento Champagnat de la Familia Marista) fueron presentados al Capítulo general por el Secretariado de laicos, después de un proceso de elaboración muy participado. Consideramos estos textos como documentos de referencia para todos los Maristas de Champagnat.

…en nuestro estilo de gobierno

Para un nuevo comienzo creemos en un estilo de gobierno que:

  • Se compromete en una dinámica de discernimiento espiritual para estar constantemente atentos a las llamadas de Dios.
  • Asume un liderazgo profético y servidor, que acompaña de manera cercana la vida y misión maristas.
  • Se dota de estructuras de gobierno que son transparentes, sencillas, eficaces y flexibles.
  • Da respuesta a las llamadas emergentes de niños y jóvenes en las periferias, y fomenta el cuidado de nuestra casa común.
  • Suscita la inclusión y una mayor corresponsabilidad entre hermanos y laicos.
  • Promueve y fortalece al Instituto como una familia global, renunciando a estructuras y actitudes que no la favorecen

Por ello, sugerimos que:

  • Las unidades administrativas hagan un programa para reavivar la espiritualidad y la experiencia de Dios, para que sea más unificadora y más apostólica, a nivel personal y comunitario.
  • Impulsemos una profunda renovación de nuestra vida comunitaria, compartiendo lo mejor de nosotros, superando el individualismo, creando relaciones sanas, aumentando los tiempos y espacios en común… y abriendo las puertas a las personas de nuestro entorno y a la interculturalidad para construir una iglesia de rostro mariano.
  • Todas las comunidades, provincias y el Instituto hagan un discernimiento sobre su sencillez de vida y cercanía a los pobres, que nos lleve a actuaciones concretas, saliendo de nuestra zona de confort.
  • Nos comprometamos personal y comunitariamente a estar más presentes entre los jóvenes, acompañándolos con propuestas vocacionales proactivas y renovando nuestros planes de acción vocacional.
  • Reformemos nuestros procesos de formación inicial y permanente y ofrezcamos a nivel de Instituto o de unidad administrativa nuevos itinerarios para cuidar nuestra vocación de hermanos: acompañamiento, atención a la situación y etapa vital de cada hermano.

…en nuestra gestión y uso de los bienes

Para un nuevo comienzo creemos que:

  • Nuestros recursos deben estar al servicio de la vida y la misión de todo el Instituto
  • Debemos asegurar tanto la sostenibilidad de nuestras unidades administrativas y del Instituto, como los principios de transparencia y la rendición de cuentas en todos los niveles.
  • Debemos reafirmar los principios que se encuentran en el Plan de discernimiento sobre el uso evangélico de los bienes* .
  • Necesitamos ser una familia global en comunión y solidaridad.
  • Las personas son nuestro recurso más importante.
  • Necesitamos abandonar modelos económicos que llevan a: la dependencia y la poca capacidad para tener en cuenta el potencial y los recursos locales, económicos y humanos; ser auto referentes y hacer un uso fragmentado de los recursos; una falta de transparencia, capacitación y profesionalidad; y las barreras que debilitan nuestra vida y crecimiento como familia global.

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* Documento elaborado por el H. Séan Sammon SG y su Consejo en 2004, a petición del XX Capítulo general.

Por ello, sugerimos:

  • Desarrollar un plan para el compartir justo de recursos humanos y financieros en todos los niveles del Instituto incluyendo la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos y la creación de servicios y fondos para apoyar la formación, la solidaridad y la expansión de la misión.
  • Elaborar un plan de acción para alcanzar la sostenibilidad de la vida y misión maristas en todos los niveles.
  • Aplicar los principios que se encuentran en el Plan de discernimiento sobre el uso evangélico de los bienes, promoviendo la sencillez de vida en todas las etapas de la formación, así como en la administración general y en todas nuestras comunidades y obras.
  • Desarrollar políticas administrativas, financieras yde recursos humanos, basadas en principios éticos, en todos los niveles, en forma de un Vademécum o Guía.
  • Garantizar formación en administración y finanzas en todos los niveles del Instituto e insistir en la gestión eficaz de los recursos, incluyendo: bienes inmuebles y recursos financieros; planificación; presupuesto y controles; auditorías externas e internas; nombramiento de personal profesionalmente preparado para llevar a cabo estas tareas.